Sus pecas dibujaban una constelación que repasaba cada noche con la punta de la lengua.
Así, acariciaba en su espalda estrellas aterciopeladas, que se dormían en mi mano y se dejaban querer." Soy astrónomo de tu piel".
Soñaba con ser el sol de todas sus noches pero me conformaba con su sonrisa de media luna.
Y en el mar de su cama quisimos ser piratas sin bandera ni ropa.
No, tus piernas nunca terminan donde dicen.
Marina Kahlo.
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