sábado, 9 de octubre de 2010

Nunca terminas donde dices

Sus pecas dibujaban una constelación que repasaba cada noche con la punta de la lengua.
Así, acariciaba en su espalda estrellas aterciopeladas, que se dormían en mi mano y se dejaban querer." Soy astrónomo de tu piel".
Soñaba con ser el sol de todas sus noches pero me conformaba con su sonrisa de media luna.
Y en el mar de su cama quisimos ser piratas sin bandera ni ropa.

No, tus piernas nunca terminan donde dicen.


Marina Kahlo.

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